Recent Comments
-
Confusing la "magnesia con la mayonesa".8 hours 4 min ago
-
Hmmm?8 hours 4 min ago
-
GSM Mifi8 hours 29 min ago
-
mifi14 hours 4 min ago
-
El error fue no haber19 hours 31 min ago
The Most Commented
RECUENTO TARDÍO DE LA CRÓNICA QUE QUISO SER: Paciente Ísola, 7ma entrega
Rey Andujar — Sat, 07/31/2010 - 09:11
okay, perdón, fue sin, querer.
Calamaro
La crónica es un género que precisa cierto aire de frescura y procura la disciplina de la inmediatez. Esto último tiene poco que ver con mis maneras de asediar la literatura. Escribo por arranques de euforia que carecen de método. Hay rachas en las que no escribo obligado por el cuerpo que exhausto se deja agarrar por cualquier gripe, que se empeora con el consumo de sustancias comprobadas/controladas.
Hay que escoger cómo vivir así que no se lea esto (alguien me lee; quiero asegurarme/creerlo) como un purgar, ya que los vicios, como el talento, se tienen o no. Sirva este texto además como una excusa simbólica y una gracia hacia la gente de la Acera; tanto lectores como integrantes siéntanse por favor aludidos: estas palabras llegan con semanas de atraso. Enfermo estuve.
Grave.

Lo que faltaría por contar sucedió la noche del performance. Resulta ser que el concierto de Sabina se caracterizó por el mar de Blackberries en pleno furor textual mientras el sexagenario se daba en un espectáculo bestial. Yo, fatalista de los de antes, me dije que si eso era a Sabina que se hacía acompañar hasta de una banda, a mí me iba a llevar el diablo leyendo poesía con el Beat & Boom del violento texteo. Pero para mi suerte y sorpresa nada más hice coger el mic y la gente, unos ciento y pico que allí había, se pusieron para eso y hasta tararearon poemas que ya conocían. Por ahí dice Fito, que ya no es tan ídolo pero acierta, “Confiá.”
El resto de la noche fue de farra y karaoke. Yo canté dos temas de Leonardo Favio y me hice más viejo junto a los amigos de antes que poco a poco, gracias a la fókin distancia ya no son los de siempre. Estaban los buenos, los que quedan. No sé por qué pero desde hace un lustro no hay fiesta que no acabe con mambo violento y un disco de Wisin y Yandel. Así de bajo caemos.
Contar el resto de la noche sería abusar, pero hubo una playa y una mujer venezolana que se dejó mentir sin culpa. No me emborraché porque los aviones me han demostrado que no perdonan la resaca. Extrañaba, extrañamente, a mi isleta de San Juan (canción charra; sintetizador y todo: incluir aquí). Puerto Rico y la macana de la abulia, la parsimonia; la humedad; el viento del Sahara. En el Paciente inglés un hombre quemado recuerda el sabor de los vientos; cómo envenenan, cómo hacen la lluvia parecer sangre. La Universidad y la huelga. El dime, el direte. Un abrazo de sal y excesos en las redes. Una isla para quedarse.
Para matar o morir.








